Habra Mercenarios políticos en Reynosa ?
Por. Alfonso Madera Martínez
👉 En cada proceso electoral se repite el mismo fenómeno: figuras que durante años permanecieron en silencio reaparecen de pronto con una energía inusitada, recorriendo colonias, saludando de mano en mano y prometiendo soluciones inmediatas a problemas que, curiosamente, nunca denunciaron cuando no había boletas de por medio.
Son los políticos de temporada, los que entienden la participación pública como una inversión de corto plazo y no como un compromiso permanente con la comunidad.
No es nuevo. La historia política mexicana ha estado marcada por ciclos donde el oportunismo florece al ritmo del calendario electoral.
El mercenario político no construye comunidad: la administra mientras le resulta rentable. No forma cuadros ni fortalece instituciones: negocia espacios. No rinde cuentas: administra narrativas. Su presencia es intensa pero breve; termina la elección y vuelve el silencio.
Lo preocupante no es solo su aparición, sino el terreno fértil que lo permite. Una ciudadanía cansada, desconfiada o desinformada facilita que la política se convierta en espectáculo. Cuando el debate público se reduce a eslóganes y la memoria colectiva es corta, el oportunismo encuentra su mejor aliado.
Frente a ello, el antídoto no es el cinismo sino la constancia. Exigir trayectoria, resultados verificables y coherencia. Preguntar qué hicieron antes de pedir el voto. Revisar si su trabajo ha sido permanente o si su activismo coincide sospechosamente con el arranque de campañas.
Porque la política, cuando se ejerce con responsabilidad, no es un negocio de temporada. Es una tarea continua. Y en esa diferencia —entre la vocación pública y la ambición personal— se juega buena parte de la calidad democrática que aspiramos a construir.