Por. Alfonso Madera Martínez.
👉 Hoy nadie puede asegurar que trae en la bolsa la candidatura a la Presidencia Municipal de Reynosa. A pesar de los eventos, posadas concurridas, entrega de artículos promocionales o la colocación de espectaculares por toda la ciudad, la realidad es una sola: nada de eso garantiza respaldo ciudadano ni liderazgo real.
La asistencia a eventos no es sinónimo de apoyo político. La gente acude donde hay algo que recibir, donde hay algún beneficio inmediato.
Lo mismo ocurre con los espectaculares: ver un nombre o un rostro repetido en anuncios no construye confianza, no genera identidad ni representa aceptación social. Los espectaculares no votan, y la presencia visual no equivale a legitimidad.
Hasta ahora no se percibe un liderazgo nato, un personaje que convoque por convicción, que la gente siga por respeto y credibilidad, no por dádivas o publicidad. No se observa un perfil arrollador, querido por las masas por lo que es y por lo que ha hecho, no por lo que reparte ni por cuánto invierte en imagen.
Creer que por regalar gorras, llenar eventos o tapizar la ciudad de anuncios ya se tiene asegurada la candidatura o la confianza del pueblo es una lectura equivocada. La gente puede recibir, puede acudir y puede observar, pero eso no significa compromiso político.
Por eso la pregunta sigue vigente: ¿qué traes en el morral, candidato ? ¿Qué propuesta seria ofreces? ¿Qué resultados puedes demostrar? ¿Quién te respalda más allá del marketing? ¿Qué has hecho por la gente y por Reynosa cuando no era tiempo electoral?
Hoy abundan los aspirantes y las aspiraciones. Sin embargo, es momento de no dejarse llevar por el canto de las sirenas ni por el ruido mediático. La política no se construye con espectaculares ni con regalos, se construye con trabajo real, cercanía auténtica y credibilidad sostenida.